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Con los ojos cerrados

Sentimientos, Sensaciones, Emociones

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Siempre hacia adelante

De los deseos y las matemáticas

Este artículo también podría titularse: «Conexión papá».

Ayer, hablando con una amiga que hacía tiempo que no veía, le hablé de mi padre. De cómo le admiraba y lo inteligente que era. Y cómo un día el Alzheimer me lo quitó. Al menos, me quitó esa parte de mi padre que de niña me explicaba los problemas de matemáticas de forma diferente de como lo hacían los profesores en la escuela. Porque utilizaba la lógica, que siempre me sirvió después en mi vida.

Y esta noche, desvelada, recordé como un día, hablando con mi padre, yo adulta ya y él tocado por esa triste enfermedad, le preguntaba: ¿Recuerdas, papá, que de niña me decías que aquello que deseara de verdad se cumpliría? Mi padre me respondió que lo había olvidado. Me sentí triste al comprobar que se pudiera uno olvidar de algo tan importante. De un principio poderoso que seguramente había regido su vida y que, gracias a él, era muy importante en la mía.

Esta noche, recordando, me dió por utilizar las matemáticas, en concreto las ecuaciones, para entender ese concepto de los deseos cumplidos.

Desear algo, no siempre es tan simple. A veces crees que deseas algo, pero si tus ideas no están claras, la magia no ocurre. Desear algo significa cambiar cosas. Y a veces en una red de acontecimientos o de realidades o de pensamientos es difícil cambiar algo sin alterar lo que le rodea. ¿Realmente nuestro deseo está claro? ¿O tenemos que llegar a el a través de una sucesión de cambios que no siempre estamos dispuestos a realizar?

La palabra clave en la frase «Si realmente deseas algo, tu deseo se cumplirá» es REALMENTE.

¡Piénsalo!!

Nunca supe para qué me servirían en la vida las ecuaciones y lo acabo de descubrir. Para desear algo REALMENTE, primero hay que despejar la incógnita x y ver claramente tu deseo. Así se cumplirá.

Hacía mucho tiempo que no pensaba en las ecuaciones y a partir de una conversación y una noche de desvelo, aparecieron mi padre, las matemáticas y los deseos.

Gracias papá, allí donde estés 😘

Mis encuentros con los árboles

Hacia tiempo que no me sentaba a escuchar el sonido de la naturaleza.

Últimamente, mi vida está un poco sumergida en el estrés de cada día.

Hoy, caminando mientras pensaba en problemas, atravesando un parque verde, me di cuenta de que mis amigos los árboles me estaban llamando.

El viento mecía sus ramas y el crepitar de sus hojas de pronto invadió mi mundo.

Echaba de menos estos momentos, estas largas y relajantes conversaciones con la verdad.

De pronto todo cobra sentido. Sé que formo parte de algo grande y los pequeños incidentes del día a día se desvanecen.

Los árboles hablan entre ellos, agradecen al Universo por ser lo que son y lanzan mensajes al mundo. Sólo cuando sales de tu pequeña mente obtusa y conectas con el cosmos, puedes formar parte de esta gran experiencia.

Va de retos

Me gusta hacer solitarios. Esta mañana recibí un mensaje en mi móvil: Tu reto diario te esta esperando. Y allí me fui. Lo superé y me sentí bien. Porque me superé a mi misma. Lo conseguí en menos tiempo, lo que significa más agilidad mental.

En mi vida también hago solitarios. De pronto la vida me envía retos que a veces parecen insuperables, pero pienso: Tengo que intentarlo. Y me superó de nuevo a mi misma haciendo algo que no había hecho antes.

A veces los retos son difíciles, estresantes, a veces quieres retroceder. Pero la vida no te deja. No es una opción. Así que sigues caminando y enfrentando retos.

A veces son retos interesantes y divertidos. Y a veces debes repetir, porque no lo consigues la primera vez, ni la segunda. A la tercera va la vencida. Y si no, a la cuarta o a la quinta. El caso es superar el reto. Sin prisas. Sin darte por vencida.

Y sobre todo superando miedos y frustraciones. Dejando atrás los fracasos y dando un paso más, para que la vida no piense que te has cansado de jugar.

Claro que, también están permitidas las treguas y algunos días, cuando la vida se distrae un poco y no te echa cuenta, está bien quedarte en el sofá, tomar un café y dedicarte a hacer solitarios.

Resiliencia

Es como estar haciendo un curso intensivo de resiliencia.

La palabra resiliencia se refiere a la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse tras experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad.

Se que muchas y muchos de los que me leéis tenéis que negociar y tratar a diario con el dolor, con el cansancio, con la enfermedad. Os admiro y os respeto enormemente por ello, porque no es fácil.

Llevo muchos años tratando de no sólo cuidar, sino también de desarrollar mi bienestar físico, mental y espiritual. Creo que lo he ido haciendo bien y también he ido compartiendo mi aprendizaje a través de estudios y experiencias con aquellas personas que me han escuchado y me han seguido. He ayudado a través de mis terapias y de mis consejos a quienes han confiado en mí.

Pero hoy el Universo me ha dicho: Muy bien, enhorabuena por estar haciendo lo que se esperaba de tí. Pero siento decirte que aún te queda por superar el «más difícil todavía». Así que ármate de paciencia y de decisión y sigue adelante.

Y aquí estoy. Haciendo mis ejercicios diarios, relajación, respiración, Reiki, Chi Kung, y todo lo que he ido aprendiendo hasta ahora, para sacar un sobresaliente en mi actual etapa.

Se que es una lección más y que me servirá para crecer y que saldré reforzada de ella. Y que podré después ayudar a más gente con más conocimiento.

Es la sabiduría que nos regala la vida a través del tiempo y de las experiencias.

Amo la Naturaleza

El contacto con la Naturaleza alimenta mi espíritu.

Realizaré cualquier acción que me permita sentirme parte del Universo.

Pasear por la playa o el campo. Caminar descalza por la arena, abrazar un árbol, contemplar el amanecer o la puesta del sol. Sentir el aire frío en la cara, el agua en el cuerpo, el sol en la piel. Acariciar y jugar con mi perro o mi gato. Observar las plantas, los pájaros, los insectos. Oler las flores, las hierbas aromáticas. Mirar y escuchar la lluvia, el viento, las hojas de los árboles. Beber agua, comer fruta.

Abrazar a la humanidad

Somos seres sociales. Hoy extenderé mis brazos en cruz para unirme a toda la humanidad.

Amaré a las personas que forman parte de mi vida.

Amar significa escuchar, sentir empatía, dar la mano, abrazar. Sonreír, dar sin esperar recibir nada a cambio. Dar porque lo siento y lo disfruto.

Aliviar, dar apoyo, con-padecer.

Pediré aquello que deseo, expresando lo que siento.

Abriré mis manos para recibir los regalos que me da la vida.

Pon en práctica tus conocimientos

Lee libros de crecimiento personal, si lo deseas, escucha a los maestros en conferencias, participa en cursos, pero no los devores. Lee despacio, repitiendo frases si es necesario, sin prisa. Escribe en un cuaderno aquello que consideres importante y no quieras olvidar.

No creas todo lo que lees o escuchas. Plantéate la duda.

No leas muchos libros seguidos, ni quieras almacenar conocimiento teórico. Deja tiempo entre uno y otro, para procesar la información.

Saberte las leyes de la felicidad de memoria no te hará feliz. Serás feliz cuando las pongas en práctica.

Hoy piensa en qué parte de tu vida puedes poner en práctica algún conocimiento adquirido recientemente. Y comienza ya.

Creo mi realidad

Creo mi realidad.

Visualizo cada noche “mi verdadero ser’.

Qué es “mi verdadero ser”?

Es lo que quiero que sea mi vida, sin límites.

Escribo, en un cuaderno de hojas blancas, sin líneas, “mi verdadero ser” en presente (Como si ya fuera). Elijo aquellas personas que quiero que compartan mi vida, situaciones, lugares, con detalles, con colores, con música. Puedo añadir dibujos, fotos…

Confío en la vida.

PLANNING

Hago una lista con 5 cosas que quiero lograr. (Cosas concretas)

Pasos a seguir para cada una de ellas.

Fecha para cada paso.

Fecha para cada logro final.

Seguimiento: Si por alguna razón no cumplo una fecha, no sufro. No desisto. Cambio la fecha.

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