
El cielo se ha vestido de gris.
Las ramas de los árboles bailan
Movidas por el viento
En una danza triste
Y alborotan con su último aplauso
Mirando al cielo.
Las hojas secas alfombran el jardín.
El jardinero no vendrá a recogerlas
Se fue a descansar entre las nubes

Se fue el compañero callado
De mirlos y ardillas
Dejando su recuerdo.
No podré pisar más estos caminos
Sin la nostalgia de su ausencia.
Un poco de su esencia quedó impregnada
En cada átomo de este universo
Que fue más suyo que de nadie.

Disfrutará su obra quizás, satisfecho
Desde un lugar misterioso,
Donde nosotros no podemos verlo.
¡Tantas semillas germinaron
Plantadas por sus manos!
Caminaba silencioso
En su diálogo meditativo con las flores.

Recogía acelgas, patatas, judías
Cortaba la hierba
Que nunca dejaba de crecer feliz
Cada vez con más fuerza.

Si le distraías con una pregunta,
Te miraba un poco molesto
Por interrumpir su pensamiento
Pero amable respondía
Y volvía de nuevo a su mundo.
Siempre en conexión con Dios,
Tendrá un buen lugar en el cielo.

Deja un comentario